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Cadena 3

Día Mundial del Asperger

"Hola soy yo, soy tu mamá, mírame"

Andrea López es presidenta de la Asociación Asperger Argentina y madre de Gonzalo, diagnosticado con Asperger. Nos cuenta su experiencia en estos 30 años y cómo lograron construir el lazo afectivo.

18/02/2022 | 10:10

Cómo madre de un adulto de 30 años con Asperger y referente del tema, Andrea López, presidenta de la Asociación Asperger Argentina asegura que en primer lugar se siente orgullosa de “ser mamá”, pero no por la dificultad, sino porque “hay que lograr serlo”.

Al mismo tiempo siente que esta experiencia le quitó “soberbia” y la acercó a un montón de cosas: “Siento que estoy en la vida para aprender y acompañar”. “Mirás con un enfoque más pausado y más atento”, planteó a Diversidad.

Andrea se enteró de que su hijo tenía Asperger cuando Gonzalo tenía unos dos años y si bien venía estudiando ciertas cosas que el niño presentaba, cuando obtuvo el diagnóstico pasaron 48 horas en las que no quiso hablar con nadie.

“Tuve 48 horas sin hablar con nadie, encerrada, porque no podía. Cuando no tenés diagnóstico vas desesperada para todos lados. Cuando lo leí sentí, lamentablemente, que se caía el mundo, que se estaba destrozando todo el cuerpo, como una piedra que se está derrumbando”, recordó.

Hoy a 30 años de ese diagnóstico que sirvió como orientación, sostiene que “todo es un aprendizaje”.

Todos los días me enseña algo distinto. Como que toda la película que me hice de que no iba a poder hacer o ser, es nada que ver de lo que hoy es

Gonzalo es un adulto de 30 años y para Andrea “es nada que ver” a lo que imaginó tres décadas atrás.

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“Es un pibe que le pone ganas, más que yo que supuestamente no tengo nada. Logra lo que quiere, es periodista deportivo, está trabajando en un área de atención al público y recibe mails que lo felicitan por lo que hace”, valoró.

Los estímulos y el aprendizaje para sociabilizar y mirar a otros a los ojos ha sido algo que siempre ha tenido que ejercitar.

“Te tenés que parar adelante y decir mírame, soy yo, soy tu mamá”, indicó.

“Por ahí se corría antes y tenías que traer el rostro y ponerte frente a frente. Ahora él conoce mis gestos y me dice calmémonos, tranquilicémonos, me agarra la cara y nos ponemos a hablar y detecta el tono de voz”, destacó.

De mamá a mamá

El consejo de Andrea a otras mamás es que “no aflojen” y tengan “mucha paciencia”.

Hay mucho llanto, mucha tristeza, pero las cosas se pueden y hay que acompañar a las familias, acudir a los profesionales. El camino es largo

“Hay que acompañar con amor, con ternura, con paciencia. Hay que escuchar porque hay muchas cosas que se logran y otras que no, pero no porque no puedan sino porque no está en su destino”, reflexionó.

“Las mamás no tienen permitido decirse que no, que no va a poder ser, porque eso las corre del lado de su hijo y lo que se busca es acompañar. Hay que darles los lineamientos para salir adelante”, opinó.

“Tiene que acompañar la familia, porque es un eslabón importantísimo. No hay que encerrarse porque ahí no es el diagnóstico el que puso el límite, sino vos”, aconsejó.

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