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Cadena 3

Asimilar un diagnóstico

"Sólo hay que reconstruirse para actuar", la carta de una abuela a su nieto

Mirtha del Carmen Valarolo tiene 80 años y en el día de los abuelos le dedica esta carta a Juan María, su nieto de 10 años, con síndrome de Down. "Lo que debe primar es amor y más amor", escribió.

26/07/2022 | 10:56

Mirtha del Carmen Valarolo tiene 80 años y es la abuela de Juan María Montoya Cingolani, un pequeño de casi 10 años con síndrome de Down.

Desde hace 10 años está jubilada y dedica su tiempo a la familia, a viajar y por sobre todas las cosas a disfrutar de Juan, su único nieto.

En el Día de los Abuelos, escribió esta carta para Juani con un mensaje para todos los que reciben en su regazo y corazón a un nieto o nieta con algún diagnóstico diferente.

Mi amado Juan María:

Un día de 2012 tu mamá me dijo “Mami estoy embarazada, es un varón y tiene síndrome de Down”. La distancia que nos separaba era muy extensa para fundirnos en un abrazo.

Mi primera reacción fue “¿por qué a él?”. Yo tenía 70 años y largué el llanto. En esas lágrimas derramé mi estado emocional y me dije: Solo tiene un cromosoma más, tengo que aprender. Aprender muchas cosas junto a tus padres y tu tía, asimilando con amor que debía tratarte como a un igual.

Me fuiste dando sorpresa tras sorpresa, fuiste creciendo, comenzaste a sonreír. Un día te di el primer bocadito de comida en tu pequeña boca y otro día volví de un viaje y te encontré caminando…tus primeros pasitos.

Pero un día, te pusieron a mi lado, en mi cama y me dijiste “Alela” y fue lo más.

Hoy, hasta esos maravillosos amigos que te supiste ganar, me llaman así.

Seguiste creciendo, con algunos sustitos en estos 10 años que en días cumplís, pero sos un león. Tu vida me hizo comprender que no era tan difícil como se me había inculcado por costumbre de otra época.

Hoy sos mi bombón de dulce de leche. El nieto que llena mis momentos con sus ocurrencias, un sol que me ilumina y acaricia mi alma cuando con tu suave vocecita me decís “Alela, te amo”.

Me permito decirle a las mamás, a las abuelas, que nada es imposible, sólo es necesario reconstruirse para actuar. Lo que debe primar es amor, amor y más amor.

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